Orden de Sentimientos
Muchas veces he escrito como me siento, si estoy feliz, si estoy triste, confundido, etc., muchas veces, ahora, creo que será una más de esas tantas.
Lo complicado de todo esto es simplemente por dónde empiezo, si lo hago cronológicamente o directamente de acuerdo al nivel de mi estado sentimental, de mayor a menor, o viceversa, no lo sé, eso es algo que no puedo decidir aún, puesto que todavía no se si realmente he caído o no en la situación que estoy viviendo.
Por momentos, me siento bien, por otros mal, pero es tan variable esto, y lo peor, tan constante a veces.
Para describirlo cronológicamente no encuentro motivo alguno, sólo porque no tiene sentido describir: ese día me sentí mal, este otro bien, pero ayer me sentí mal de nuevo, y así sucesivamente, ¿lo ven?, no genera sentido alguno.
Así que decidí hacerlo en una narración libre, sin especificar fechas ni niveles de mayores o menores de sentimientos, pero si voy a describir la intensidad de dichos sentimientos.
El más fuerte de todos creo yo que fue el de desconcierto, o por lo menos fue el que más duro. Un absoluto y sorpresivo desconcierto, ese que nos llega a nosotros cuando suceden cosas que no entendemos o simplemente no esperamos. Éste, como mencione anteriormente fue el más duradero y el mas rebelde en sucumbir.
Luego nos topamos con la tristeza, nuestra vieja y conocida tristeza que cada tanto nos golpea a la puerta de nuestras vidas, y es como esas visitas pesadas, que encima que llegan cuando no los invitás, tardan en irse. Bueno así es nuestra querida amiga tristeza, que me golpeó la puerta y se instalo en mi varios días, y lo peor es que cuando logro hacer que se vaya, la muy caprichosa vuelve de a ratos, me molesta un poco y luego vuelve a irse. ¡Si serás tristeza, eh!, por suerte últimamente anda viniendo poco para estos lados. Esperemos no se le ocurra volver.
Y para ir finalizando esta breve descripción de sentimientos, tenemos al menos sentimental de todos y al más racional que existe, que vendría ser algo así como el conformismo o la aceptación, podríamos decir.
Este susodicho siempre llega a nosotros luego de las visitas del desconcierto y la tristeza, (aun que esta última siempre le viene bien volver para jorobar un rato más) haciéndonos razonar un poco e intentar colocar nuestros pies sobre la tierra. Simplemente es como si nos diera un par de cachetazos como para que reaccionemos e intentemos entender y analizar la situación en la que nos encontramos inmersos.
Si a mí me dieran a elegir, en estos momentos me quedo con éste ultimo; el problema es que en cuestiones de sentimientos, los muy mal educados vienen cuando quieren, no siguen ningún orden y encima se quedan cuanto tiempo les plazca.
Espero algún día creen un organismo que los regule, porque así, no hay corazón que aguante che!
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