Ganas de Escribir...
Hoy siento la necesidad de escribir algo, todavía no me decido por cual de todas las cosas que en este momento se cruzan por mi mente empezar a plasmarlas en este pedazo de pantalla que simula de manera bastante fiel a una hoja de papel.
Un necesidad imperiosa por momentos, por otros innecesaria, pero de todos modos en el aire sigue estando presente esas ganas de narrar.
Es una sensación de tranquilidad pero a su vez de nerviosismo, hacerlo o no hacerlo, hacerlo a medias, hacerlo por completo, quien sabe cual de todas estas opciones terminare optando.
Por lo que se puede apreciar hasta ahora, vienen ganando las ganas de hacerlo, y como si esto fuera poco las ganas de hacerlo por completo.
Ahora que ya me he decidí definitivamente a escribir y a explayarme con todo mi entusiasmo, se me presenta otro inconveniente, tal vez un tanto mayor al anteriormente expuesto: la temática de mi narración. No es fácil para una persona como yo decidir sobre estos problemas, puesto que no soy un escritor profesional, tampoco ostento de serlo, pero de todas maneras seria de gran agrado para mi propia persona el saber que gozo de un tema especifico para poder desglosarlo y exponerlo en estos renglones.
A veces uno piensa en como seria su vida si hiciera una cosa diferente a la que acostumbramos, pues, yo suelo pensar en que seria de mi si fuese escritor, ¡no tendría temas para escribir!, lo cual terminaría por hundir mi poco extensa carrera.
De todos modos uno siempre tiene una pequeña pizca de fe, y da riendas sueltas a la imaginación, es por eso que en este preciso momento lo voy a hacer, imaginando que soy un poderosísimo escritor, que mis obras hacen furor en las librerías, que mis libros son los mas solicitados en las bibliotecas, que mi nombre es el mas buscado en los navegadores de Internet, que mi firma es la mas preciada por los fanáticos coleccionistas, que las personas hacen cola para poder adquirir mi última creación!...
Pero aquí hay un pequeño problema...soy un escritor que no tiene temas para narrar, y ahí es cuando mis riendas dejan de estar sueltas, y simplemente vuelvo a mi lugar de trabajo de siempre, sentado en la misma silla, al lado de la misma gente, sin fama ni libros famosos, y, mucho menos que todo eso, personas haciendo cola para leer esto que acabo de escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario