Se enamoro

Sin siquiera notarlo se enamoro del menos pensado. Ese que sabia que nunca le llamaría la atención, ese que de ninguna manera le interesaría. Estaba claro y todos lo entendían junto con ella: “no es su tipo”, y punto.
Pero...¿a que se le llama “tipo”?, era a lo mejor refiriéndose al sujeto masculino, como el lunfardo lo califica, así también lo hay para ellas: “minas”.
Sin embargo no coincido en este análisis, veamos la segunda opción:
¿Será quizás “tipo” de forma física?...alto, petizo, gordo flaco, etc; sigo sin convencerme. Veamos la ultima opción: ¿tal vez es “tipo” de hombre? Calificando de esta manera a su personalidad, lo cual incluye su accionar y su pensar en la vida diaria. ¿Es la mas convincente no? No es necesario que optemos por una determinada opción que nos aclare el termino “no es su tipo”.
Sin darnos cuenta, puede que sea una gran conjunción de estas tres alternativas que hemos planteado, y con este pensamiento de unión de opciones ya nos sale a flote otra hipótesis que lo único que nos hace es complicarnos mas aun nuestra labor y nos nubla el objetivo de nuestra existencia en este lugar.
Una vez aclarada y no demasiado nuestra primera inquietud, ahora nos surge una labor mas complicada aun: ¿por qué se enamoro si no era “su tipo”?
Esta pequeña y corta pregunta, la cual tendrá una incierta y desconocida respuesta tal vez, merece ser desglosada para poder ser analizada y respondida con total éxito. Esa es nuestra labor.
Primero: el porque del acto de enamorarse. Para diversas acciones de nuestra vida cotidiana existen un sin fin de porques, pero justamente he aquí ante nosotros la acción menos explicita de toda la humanidad. El enamorarse.
No se encontrado nunca su porque ni su razón de actuar, es la acción que se realiza inconscientemente y se desarrolla dentro del corazón de las personas, haciendo que mientras mas pasa el tiempo y esta acción mas se apodera del ser, lo convierta en la persona mas estúpida sobre la faz de esta tierra, generando el devenir de otras acciones que se realizan cuasi inconscientemente, todo generado por esa pequeña acción que se gesta de manera autodidacta, enamorarse, que deriva del amor, del amor por alguien.
Segundo: no era “supuestamente” su tipo. Es esta un especie de consecuencia de la primera parte anteriormente analizada. Los efectos de enamorarse. Se coincide con que “El” no era su tipo, y ella lo sabia, sin embargo, esta acción ya conocida por todos, logra un efecto de olvido, de desinterés, y es aquí cuando entra realmente en juego el amor. No importa el aspecto, no importa su personalidad, no importa si “no es si tipo”, no importa absolutamente mas nada. Y esa es la razón por la cual uno se puede llegar a enamorar del individuo menos pensado, eso lo genera el amor.
Y finalmente hemos arribado al final de nuestra labor, como conclusión definitiva de todo este análisis podríamos decir que: Se enamoro, y eso que no era su tipo. Pero quien sabrá si no fue eso lo que la enamoro.

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